Un grupo de jóvenes reclamará mañana por sus plenos derechos y exigirá que se cumpla con la convención internacional de las personas con discapacidad, a la que adhirió el gobierno nacional en 2008, en ocasión del Día Mundial del Síndrome de Down.

Se busca que  se respeten sus derechos a tener una vida independiente, una educación inclusiva y un trabajo con salario digno. ASDRA es la organizadora de la actividad que tendrá lugar el miercoles 21 de 18.30 a 20 en Plaza Italia del barrio porteño de Palermo.

Durante la jornada, abierta a toda la comunidad, se realizará una serie de actividades como la proyección de la campaña «Insultos» para que no se utilice más la palabra “mogólico”; un show musical en vivo; y la animación de un grupo de padres que explicarán la importancia de diseñar un sistema educativo inclusivo en todos los niveles.

Del evento, participarán decenas de voluntarios que repartirán folletos de diferentes campañas de ASDRA en las esquinas de los playones de la plaza y, además, levantarán carteles de sensibilización frente a los autos en el cruce de la Avenida Santa Fe y Thames.

El Día Mundial del Síndrome de Down fue aprobado por las Naciones Unidas el 19 de diciembre de 2011, cuando se invitó a todos los Estados Miembros, organizaciones y a la sociedad a que observen debidamente esta fecha con miras a aumentar la conciencia pública.

El síndrome se descubrió por el trabajo de John Langdon Down, quien describió por vez primera esta condición en 1866.

En 1959 se descubrió la anormalidad cromosómica asociada a este síndrome cuando Jerome Lejuene encontró que niños con el Síndrome de Down poseían material genético adicional en sus células, usualmente un cromosoma extra. Se calcula que uno de cada 733 bebés nacen con este síndrome.

Todas las personas tienen 46 cromosomas en cada una de sus células: 23 provienen de la madre y 23 del padre. En el caso de los bebés con Síndrome de Down hay un cromosoma más, el óvulo o en el espermatozoide.

Es uno de los dos padres el que aporta 24 en lugar de 23 cromosomas, y ese extra se aloja en el par 21. Por eso se lo conoce con el nombre de Trisomia 21.

Este cromosoma extra hace que las personas con Síndrome de Down posean características físicas similares, que no siempre se dan todas juntas ni en todos los casos. Algunas de ellas pueden ser: ojos oblicuos, con pliegues de la piel en los ángulos internos; poca tonicidad muscular; nariz pequeña y de puente algo bajo; orejas pequeñas y de baja implantación; manos pequeñas, con dedos cortos, donde en las palmas suele haber un solo surco en las partes superiores en lugar de dos; y baja talla, entre otras.

El diagnóstico que se realiza es básicamente clínico. Esto quiere decir que al momento del nacimiento y, ante ciertos rasgos físicos, se tiene una presunción del síndrome, tras lo cual se realiza el estudio genético que confirma o no el diagnóstico.

Lo mismo ocurre ante la ausencia de enfermedades o de complicaciones de salud. Éstas son condiciones positivas, que proveen una buena base, pero no determinan un proceso evolutivo posterior.