La escena sorprendió a Parque Patricios en la madrugada. A espaldas de la platea Miravé del estadio de Huracán, parte del techo del garaje de un complejo de edificios cedió y dejó al descubierto problemas estructurales que obligaron a evacuar de manera preventiva a unas 200 familias. Bomberos, efectivos policiales y personal de Defensa Civil trabajaban desde temprano en la zona, mientras una pregunta comenzó a instalarse con fuerza: ¿se juega con público el partido de este martes frente a Belgrano? Cerca de las 14.30 se confirmó que el partido será a puertas cerradas.
El encuentro, programado para las 19.15 en el estadio Tomás Adolfo Ducó, se podrá ver por ESPN Premium.
El partido no corrió riesgo de suspensión, aunque la preocupación de los vecinos es palpable: aseguran que cada vez que hay partido, las vibraciones en las tribunas se sienten con claridad en los edificios linderos.
«Se juega igual nos dijeron», le contaron desde Belgrano a este diario en horas del mediodía. Poco después se confirmó que será sin hinchas presentes.
La chance de ser puntero
En lo estrictamente deportivo, el compromiso es relevante para ambos. El equipo dirigido por Ricardo Zielinski llega a Buenos Aires con la intención de sostener su buen presente. El Pirata se mantiene invicto en la Zona B, con 15 puntos producto de cuatro victorias y tres empates, y es el único escolta de la Lepra mendocina. Un triunfo lo mantendría en la conversación grande del torneo y reforzaría su candidatura.
Huracán, por su parte, suma nueve unidades y se sostiene en zona de clasificación a playoffs, aunque atraviesa un momento irregular. Errores defensivos y cierta dependencia goleadora de Jordy Caicedo, autor de cuatro tantos en el campeonato, marcan su actualidad.
El fútbol, sin embargo, quedó en segundo plano durante varias horas. La prioridad pasó por la seguridad de los vecinos y la evaluación técnica de los daños. Mientras tanto, en Parque Patricios conviven la incertidumbre y la expectativa, en una jornada donde el ruido del derrumbe compite con el habitual murmullo previo a una noche de fútbol.


