En el marco del juicio oral y público por el atroz ataque cometido en mayo de 2024 en una pensión del barrio porteño de Barracas, el único imputado, Justo Fernando Barrientos, prestó declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°5. Durante su exposición —realizada de forma virtual desde el Complejo Penitenciario de Ezeiza—, el acusado negó haber iniciado el fuego y aseguró no recordar detalles de aquella madrugada.

Los puntos centrales de la indagatoria

Durante su comparecencia, Barrientos eligió dar su versión de los hechos, aunque se negó a responder preguntas de las partes acusadoras:

  • Desvinculación del incendio: El imputado rechazó haber provocado las llamas que terminaron cobrándose la vida de Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante, además de provocar graves heridas a Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente.
  • Lagunas de memoria: En su alocución, que fue catalogada por la fiscalía como confusa, afirmó no recordar con precisión cómo sucedieron los acontecimientos de aquella trágica madrugada.
  • Cuestionamientos a los testigos: Asimismo, intentó restarle peso a los testimonios de los vecinos de la pensión, quienes durante el debate oral relataron haberlo escuchado proferir expresiones de profundo desprecio y hostigamiento hacia las víctimas por su orientación sexual.

Cabe recordar que, tras el ataque, el acusado había sido hallado en la terraza del edificio con un corte en el cuello y un cuchillo en su poder, en una lesión que los peritos médicos calificaron en su momento como una autoagresión.

Un reclamo histórico de justicia por odio de género

La declaración del imputado se produjo en la recta final de un proceso judicial histórico. Días atrás, tanto la fiscalía general a cargo de Juan Manuel Fernández Buzzi como los equipos de las querellas solicitaron la pena de prisión perpetua.

Los acusadores coincidieron en encuadrar el hecho como un crimen de odio y un triple lesbicidio, remarcando que el ataque se perpetró de forma deliberada y con un cruento ensañamiento motivado por la aversión a la identidad y la relación afectiva de las cuatro mujeres. Mientras se aguardan las próximas instancias de alegatos de la defensa y la posterior lectura del veredicto, organizaciones sociales y de derechos humanos continúan exigiendo que la sentencia siente un precedente categórico contra la violencia por prejuicios.