Una nueva edición del Superclásico del fútbol argentino acaparó todas las miradas en el marco de la decimoquinta fecha del Torneo Clausura. En la antesala del esperado duelo disputado en el estadio Alberto J. Armando, la gran incógnita compartida por miles simpatizantes no solo pasaba por el planteo táctico y las alineaciones, sino también por las condiciones meteorológicas que marcarían la jornada dominical en el barrio de La Boca.
Clima inestable y amenaza de agua sobre el verde césped
De acuerdo con los reportes especializados de plataformas como Meteored, el pronóstico del tiempo anticipó un giro rotundo en comparación con la jornada sabatina. El ingreso de vientos cálidos y húmedos desde el sector norte, con ráfagas superiores a los 30 km/h, elevó drásticamente la nubosidad y disparó las probabilidades de precipitaciones.
Los modelos meteorológicos estimaron que la franja horaria más sensible coincidió plenamente con el desarrollo del encuentro:
- En la previa: El ambiente se presentó cálido y primaveral, con marcas térmicas oscilando entre los 24 °C y 26 °C, alternando ratos de sol con abundante nubosidad.
- Durante el partido: Con el pitazo inicial pactado para las 15:00, la probabilidad de chaparrones y tormentas aisladas trepó rápidamente entre un 70% y un 90%, con acumulados estimados en torno a los 10 milímetros en las inmediaciones del estadio.
- En la desconcentración: La inestabilidad persistió hacia la tarde-noche, generando un descenso transitorio de la temperatura hacia los 18 °C y un alto porcentaje de humedad que complicó el retorno de los simpatizantes por calles resbaladizas.
Un condimento extra para la pasión
Lejos de empañar la fiesta futbolera, la amenaza de lluvia le aportó un matiz épico a uno de los espectáculos deportivos más convocantes del planeta. Entre pilotos impermeables, paraguas y la expectativa lógica de un partido de máxima tensión, el clima jugó su propio partido en La Bombonera, obligando a los asistentes a tomar recaudos desde temprano en una tarde donde la pelota rodó bajo un cielo amenazante.


