El Gobierno de la Ciudad completó las obras de puesta en valor sobre el tradicional pasaje del barrio porteño. La intervención urbanística buscó recuperar el esplendor gastronómico y cultural de la zona, priorizando el espacio peatonal, la iluminación LED y la preservación del patrimonio arquitectónico.
La revitalización de un hito cultural y gastronómico
La icónica calle Necochea, en pleno corazón del barrio de La Boca, luce una fisonomía completamente renovada tras la conclusión de un plan integral de obras urbanísticas impulsado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El pasaje, que supo ser el epicentro de la vida nocturna porteña durante gran parte del siglo XX gracias a sus célebres cantinas, fondas e imborrables noches de tango, busca reconectarse con el circuito turístico y el disfrute de los vecinos.
La iniciativa tuvo como premisa fundamental preservar la identidad histórica del paseo, al tiempo que se dotó a la traza de infraestructura moderna, accesible y segura para potenciar la actividad comercial local.
Los ejes principales de la transformación urbanística
Las tareas sobre la arteria abarcaron varias cuadras estratégicas y contemplaron diversos aspectos edilicios y paisajísticos:
- Nivelación y peatonalización: Se unificaron las alturas entre las aceras y la calzada (calle de convivencia), priorizando el tránsito de los peatones y facilitando el armado de decks y mesas al aire libre para los locales gastronómicos.
- Modernización del alumbrado: Se instalaron luminarias LED de última generación y farolas ornamentales de estilo clásico para reforzar la seguridad nocturna sin perder la mística tradicional del paseo.
- Recuperación patrimonial y estética: Se restauraron fachadas emblemáticas con la paleta de colores característicos de La Boca y se incorporaron intervenciones artísticas vinculadas a la historia del tango.
- Espacios verdes e infraestructura: Se sumaron maceteros, arbolado urbano, cestería nueva y equipamiento de descanso para mejorar la experiencia urbana cotidiana.
Impulso al turismo y la reactivación económica del barrio
Durante las décadas de oro del tango y la inmigración italiana, la calle Necochea fue una parada obligada tanto para los habitantes de la ciudad como para visitantes extranjeros. Sin embargo, con el paso de los años y el cambio de hábitos nocturnos, la zona había sufrido un marcado declive comercial.
Con esta remodelación, las autoridades y los comerciantes de la zona apuntan a consolidar un nuevo corredor turístico, cultural y gastronómico que complemente la oferta de puntos emblemáticos cercanos como Caminito, la Fundación PROA y el estadio de Boca Juniors. La puesta en valor busca atraer tanto a nuevos emprendimientos del rubro culinario como a espectáculos culturales al aire libre, devolviéndole a la calle Necochea su brillo característico.


