En un emocionante y disputado encuentro correspondiente a la fecha 13 del Torneo Clausura, Gimnasia y Esgrima La Plata logró una victoria fundamental en su visita al estadio Tomás Adolfo Ducó, al vencer por 2 a 1 a Huracán. El partido, que estuvo cargado de emociones, polémicas arbitrales y un clima condicionado por la lluvia, se definió literalmente en la última jugada de la noche, permitiéndole al «Lobo» sumar tres unidades de oro en su lucha por escalar en la Zona B y en la tabla anual.
Un primer tiempo de golpes y revisión tecnológica
El cotejo comenzó con intensidad y fricción en la mitad de la cancha. Los primeros minutos mostraron a un conjunto platense dispuesto a plantar cara en una cancha siempre difícil. La apertura del marcador llegó a los 17 minutos de la etapa inicial, cuando tras un error en la salida defensiva de Fabio Pereyra —jugada que previamente generó reclamos de los locales por una infracción sobre Leonardo Gil—, el balón quedó boyando en el área y Ignacio «Nacho» Fernández apareció oportuno para conectar de palomita y vencer la resistencia de Hernán Galíndez.
El tanto inicial alteró los planes del «Globo», que intentó reaccionar a través de la tenencia de la pelota, aunque chocó constantemente con el orden táctico del equipo visitante y con una férrea marca que derivó en amonestaciones tempranas para jugadores locales como Óscar Cortés, Leonardo Gil y Rodrigo Fernández Cedrés. Con la ventaja parcial para los platenses, ambos equipos se dirigieron al descanso.
La reacción del «Globo» y el dramatismo del complemento
En la segunda mitad, el dueño de casa adelantó sus líneas con la urgencia de encontrar la igualdad. Las modificaciones tácticas dispuestas por el cuerpo técnico le aportaron mayor peso ofensivo a Huracán, obligando a Gimnasia a replegarse para cuidar su ventaja.
El empate llegó a los 37 minutos del complemento. Tras una acción revisada minuciosamente a instancias del VAR por el árbitro Nicolás Ramírez, se sancionó un penal a favor de los locales por una falta de Harlen Castillo sobre César Ibáñez. El delantero ecuatoriano Jordy Caicedo asumió la responsabilidad de la ejecución, remató de manera cruzada y dejó sin opciones al guardameta para decretar el 1-1 parcial, desatando la euforia en las tribunas del Ducó.
El golpe final en el epílogo
Cuando el encuentro se moría y parecía firmar un empate que dejaba a ambos con sabor a poco, se consumó el desenlace agónico. Corría el séptimo minuto de adición (90+7′) cuando Gimnasia dispuso de una última pelota parada. Nacho Fernández ejecutó un centro preciso al segundo palo, donde apareció el defensor Germán Conti para conectar un certero cabezazo que se metió en el arco local, sentenciando el 2-1 definitivo.
El pitazo final decretó la explosión de festejo del banco y los futbolistas visitantes, que se llevaron un botín inmenso desde Parque Patricios. Para Huracán, en cambio, quedó la amargura de haber dejado escapar puntos vitales en casa tras haber hecho el esfuerzo de igualar las acciones en la recta final del cotejo.


